20 de marzo de 2007

Domigo de Clásico

A pesar de un pésimo horario, un mal paso de uno de los contendientes y de los altos precios del boletaje, el Estadio Azteca registró una asistencia del 90% de su capacidad en un domingo de Clásico.

El América llegaba como cordero al matadero, propios y extraños le daban el triunfo a las Chivas, quienes desde 1999 no perdían en el Coloso de Santa Ursula un juego contra el América. Además de llevar cuatro juegos sin recibir gol de las Águilas y después de humillarlos en las semifinales del torneo pasado.

Como era de esperarse, un servido se abalanzó a las tribunas del Azteca para ver el juego. Debido a la brillante decisión de los dueños del estadio de poner unas canchas de fút rápido en una parte del estacionamiento tuve que dejar mi coche en un estacionamiento público a 6 cuadras del estadio debido al sobrecupo del ahora pequeño estacionamiento.

Caminando hacia el Azteca pude observar pocos hermanos águilas y muchos enemigos chivas, parecía que Chivas jugaba de local. Después de encontrarme con una chiva de verdad, y formarme en la primera entrada y de pasar una revisión dizque de seguridad, me enfile hacia el túnel que me llevaría a mi lugar.

Ya estando sentado pude observar con gran tristeza que las tribunas se pintaban de rojo y blanco y el grito Chivas retumbaba por todo el coloso. Poco a poco la gente se fue acomodando y más hermanos águilas aparecían, pero la mayoría chiva se mantuvo.

Quince minutos antes del juego comenzó la tan esperada venta de cerveza, y mientras salían los equipos a calentar me entretuve viendo a las edecanes que pasaban anunciando diferentes productos. También puede observar a un osito bimbo, que además de sufrir conflictos de intereses ya que patrocina a ambos equipos no podía caminar por la mala fabricación de la botarga. De igual forma, puede ver a la mascota del América que parece que ha consumido en exceso varios tipos de esteroides.

Durante el primer tiempo se dio un juego cerrado, con grandes actuaciones de Ochoa y Bravo (este último nuevamente demostró lo que en el mundial dejara en claro: se achica en los momentos importantes). Al minuto 23 la sorpresa llegó y Villa anotó el único gol del partido después de un centro polémico debido a la presencia, por un momento, de dos balones en la cancha.

El segundo tiempo fue dominado por el equipo de Guadalajara pero gracias al arquero Ochoa, enfundado en la mítica casaca águila de los 80, el marcador permaneció igual y el América se llevaría el Clásico después de 9 años, dos elecciones, un supuesto fraude electoral, un sexenio para el olvido, la llegada de un nuevo milenio, dos mundiales, tres presidentes diferentes en los pinos, un presidente légitimo y demás acontecimientos que han marcado la última década.

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