16 de marzo de 2007

Para congruencia, sólo los italianos

Justo cuando pensé que había visto todo en el fútbol italiano, éste no deja de sorprenderme y dejarme a la expectativa una vez más. Si el AC Milán piensa que llevando a Ronaldo a la capital Lombarda iba lograr suplantar el vacío que dejo Shevchenko en el verano, la directiva rosso-nera está muy pero muy desubicada. Si Roberto Galliani, director general del club, está llevando a Ronaldo al Milan para vender camisetas con el número 99 a 100 euritos, también está muy mal.

El Milán necesita goles y Ronaldo no era la respuesta a esa necesidad. El equipo tiene una plantilla veterana y una ofensiva que tristemente ha anotado 26 goles en lo que se lleva de la temporada del Calcio. El delantero de la Roma, Franceso Totti, por si solo tiene la mitad de los goles que ha anotado el Milán, y el Inter de Milán, su acérrimo rival, tiene 20 goles más que su vecino. Y sin embargo, Shechenko no se entiende en la alineación ofensiva del Chelsea y parece un futbolista fuera de sitio y sin idea en Stamford Bridge.

Reconozco que la respuesta llamada Ronaldo es una de corto plazo, una capaz de resolver la carencia de gol en la delantera milanesa, pero el equipo que dirige Carlo Ancelotti debe rejuvenecerse y buscar alternativas. Borriello y Gilardino tienen 26 años y a mi gusto deberían ser la base de la delantera. Oliveira o Kaká de enganche darían profundidad al equipo y podrían hacerlo más efectivo a la hora de lograr una diferencia con el primer toque.

Alguna vez oí decir al mismo Galliani, que las estrellas del fútbol las coleccionaba en álbumes de estampillas, por lo visto, no aquellas que tienen 30 años están por concluir su carrera y resienten las múltiples lesiones de rodilla con el pasar de los años.

Lo que si es un hecho, Ronaldo le agrega kilogramos a la ofensiva del Milán, los goles dependerán de la capacidad de Pirlo y Kaká de mandarle pases a “Ronnie” sin que tenga que dar un pique corto muy fuerte para desmarcarse.

Milán, mucha suerte, si tienes dudas recuerda que por acá tenemos al Kikín que se vería muy bien combinando con Kaká.

Transmisión desde Argentina

Para ver el partido de vuelta de la Pre Libertadores entre América y Sporting de Cristal tuve que conformarme con verlo en las pantallas de Fox Sports. Teniendo dos opciones, el mexicano y el argentino, opté por verlo en la segunda opción ya que el comentarista que narra en la versión mexicana en los partidos de Sudamérica es malísimo y me aturde cuando se pone a gritar.

Agarré la transmisión empezada así que no escuché los nombres de los comentaristas argentinos, pero creo que uno de ellos era aquel jugador Diego Latorre.

Ya comenzado el partido puede observar, mas bien escuchar, la falta de conocimientos hacia nuestro fútbol por parte de los comentaristas de dicho canal. No sabían bien a bien quién tenía el balón, de qué jugaban o cualquier tipo de antecedente. Además de que el comentarista principal, no Latorre, se la pasaba poniendo apodos sin sentido e intentado hacer reír a su compañero de mesa.

Sobre Cuauhtémoc Blanco hablaron muchísimo, que si se parece a un cantante sudaméricano, que si tenía una gran cadena de restaurantes por todo México, y no sé qué más. Pero por lo menos lo conocía, sabían dos tres cosas de su vida deportiva y un poco de su vida persona, que no tiene nada que ver a la hora de patear un balón.

Pero cuando querían hablar de alguien más se notaba su poca información, primero que nada, no sabían ni cuando ni cuantas veces el América había participado en la Copa Libertadores. Confundían al More con cualquier jugador de la Sub 17, y otros errores más que sólo demuestran que el fútbol mexicano no es de su interés y contrasta enormemente que los comentaristas mexicanos que la mayoría son enciclopedias andantes que saben todo de todo.

Y bueno, si alguien me puede explicar por qué el comentarista le decía Jaime a Luis Fernando Tena, El Rey Federico Infante Primero a Infante y el Antonio Banderas a Ríos (que ya ni juega), entre otros apodos que ni merece mi tiempo recordar.

Pero aun así, prefiero verlo por ese canal a tener que escuchar a Santiago Puente, el peor comentarista que yo pueda recordar.

¿Habrá garra puma para rato?

Torneo nuevo, expectativas nuevas. Los equipos se han reforzado, o por lo menos eso creen, la gente ansía ver a las chivas perder el título de campeón, algunos planean equipos de fútbol virtuales para humillar a los amigos en línea y ser aclamados como campeones del fútbol fantasía. En general el ánimo está desbordado, mucha excitación y botanas en exceso.

Pero en mi caso hay temor, duda e incertidumbre. Como todo aficionado Puma, la incógnita del campeonato es más una razón de nerviosismo que de alegría. Con un Santos y un San Luis armados hasta los dientes como guerrilleros de antaño, unos Tecos que normalmente da un torneo malo por uno bueno (y este toca el bueno) y un Querétaro que se mueve por la tabla de porcentaje más que una proyección estadística de precios de tortilla, no tengo otra opción que morder con fuerza mi bandera azul y oro, invocarle a mi San Goyo casero que no me deje caer en la tentación de volverme del Atlante y en arrepentirme de todas las veces que me burlé en las últimas cinco campañas del Cruz Azul.

No pretendo conocer la opinión generalizada de la afición, pero para mi gusto, el Puma está muy confiado. Si bien la defensa es la base del equipo y no hay duda que buenas defensas logran campeonatos, son los goles y la ofensiva los que salvan del descenso. La pugna interna entre delanteros no es constructiva en Pumas y habrá que ver si los gritos y regaños del Tuca surten efecto para consolidar (por fin) una pareja o un trío dinámico en la definición de la UNAM.

No recuerdo a mi mediana edad alguna ocasión en la que la UNAM haya tenido que salvarse del infierno del descenso, pero que dolor de muelas genera.

Lo que si no debe quedar en duda es que los aficionados Puma son tozudos y muy leales. Habrá unos cuantos que arrancan sillas de Pachuca, algunos asiduos consumidores de sustancias psicotrópicas en CU y hasta strippers, pero los seguidores del Puma estaremos en las buenas y en las malas.

Además, la matemática, como ciencia exacta, nunca miente ni echa choros. No quiero armarme ningún modelo estadístico complejo o algún programa electrónico de probabilidad, pero me consta que si se le gana al Querétaro, al Santos, al San Luis, al Teco, al Tigre y al Potro ya la hicimos. Así que mis queridos Pumas pueden hacer lo que quieran, nada más no pierdan ni empaten estos seis partidos. Son 18 puntos que significan la salvación o un clásico con los Panzas Verdes el próximo año.

Juego Libertador en Toluca

Debido a que el Estadio Azteca aún tenía un partido de veto en la CONMEBOL, América buscó una sede alternativa. Se decidió por la ciudad de Toluca. Agradecido por esta decisión, ya que yo laboro en Toluca, durante la hora de comida salí de mi oficina para darme una vuelta al Nemesio Diez para preguntar si ya estaban a la venta los boletos. Me encontré con que ya había gente formada a la espera de que se abrieran las taquillas a las dos de la tarde.

En la cola me tope con dos chavos americanistas delante de mí, y detrás un señor ya entrado en la tercera edad. Más adelante una señora y demás gente con intenciones de comprar boletos. Pero en la banqueta de enfrente un grupo de 6 a 10 personas se empezaban a agrupar sospechosamente, todos se saludaban con chiflidos y choque de manos, todos los formados en el momento supimos quienes eran, la reventa.

A las 2 pm se abrieron las taquillas, en ese momento los revendedores desaparecieron. De pronto, varios estaban ya hasta delante de la fila, empujándose para comprar en la taquilla. Pasó media hora y la fila no se movía, donde estaba yo, a 20 metros tal vez, sólo se veía un montón de gente en la ventanilla de la taquilla. La fila no avanzaba. Poco a poco los revendedores salían con bonches de boletos. Cuarenta minutos después de la apertura, la gente de la fila comenzó a molestarse, gritos de “Fórmense”, “no se metan” y dos tres recordatorios familiares comenzaron a escucharse. Los revendedores (que iban y venían de diferentes taquillas) solamente reían.

Poco a poco la gente empezó a adquirir sus boletos, una persona de la fila pasaba entre empujones y compraba dos o tres boletos, luego 4 o 5 revendedores aparecían y salían con otro bonche. Poco a poco los ánimos comenzaban a calentarse, más gritos y un poco de más empujones. La gente de la fila, los “normales” como empezaban a llamarse, exigían a las personas de las taquillas que ya no le vendieran a los revendedores, ellas, dos mujeres, sólo reían y decían que sólo le vendían a las personas que vieran en la taquilla.

Gente de al final de la fila comenzó a meterse hasta delante, poco a poco se estaban organizado como cuatro diferentes filas, hasta los revendedores armaron la suya. Quién sabe cómo, la gente de la fila original logró el control de una taquilla. La gente de hasta delante se separó en dos grupos, los que compraban sus boletos y otros tres que formaban una especie de valla para que no se metiera nadie, y así empezamos a avanzar por ahí de las tres y media de la tarde. El de atrás se ponía en la valla y cuando avanzaba la fila y le tocaba su turno compraba su boleto y se quitaba, entonces, gente de atrás de la fila le tocaba su turno en la valla hasta que la fila avanzara hasta donde él estaba originalmente, y así, poco a poco la gente se organizó. Fue así que por fin me tocó llegar a la ventanilla, después de hacer valla claro está, y comprar mis boletos. Me despedí de mis nuevos colegas, los chavos de adelante, y me retire a mi trabajo.